La mayoría de las personas se cepillan los dientes y, de inmediato, se enjuagan la boca con agua para eliminar los restos de pasta dental.
Sin embargo, la ciencia recomienda no hacerlo.
La razón es que la pasta de dientes contiene flúor, un mineral esencial que fortalece el esmalte de los dientes y ayuda a prevenir las caries.
Si te enjuagas la boca con agua inmediatamente después de cepillarte, eliminas gran parte del flúor que se adhirió al esmalte, reduciendo así su efecto protector.
La recomendación actual es escupir el exceso de pasta, pero no enjuagarse la boca con agua.
De esta forma, el flúor se queda más tiempo en contacto con tus dientes, ofreciendo una protección mucho más efectiva.
Puedes usar un enjuague bucal, pero si lo haces, asegúrate de que también contenga flúor.